Después de tantos meses, después de todo un año de sentirme para la mierda, incómoda en mi cuerpo, incómoda en mi casa, incómoda en la vida que me tocó vivir, creo que finalmente emprendí el vuelo hacia arriba, el camino hacia la punta de la montaña.
Me siento viva otra vez.
Cada minuto que paso alejada de la computadora me motiva. Extrañamente, mi psique se "auto-condicionó" para considerar que cada segundo que paso sentada, tirada en mi pieza, es un desperdicio y me hace sentir mal al respecto. Me inquieta y me provoca disgusto. De una forma extraña, cada segundo que paso tirada en esa silla azul con la mano cerrada sobre el mouse, me divierto pero al mismo tiempo me deprimo. Es gracioso.
Pero me gusta que sea así. ¿Por qué?
Convencerme a mí misma de que estar diez horas consecutivas sentada en la computadora no sólo no es sano sino que no es humano me llevó a hacer cosas que no hacía hace tiempo, a tomar decisiones. Alimentarme tanto de la pantalla brillante del monitor logró que, por dos años, no haya sido capaz de terminar de leer más de cuatro o cinco libros enteros, un número pequeño en comparación a todo lo que leía antes.
Será una estupidez, pero ayer terminé de releer Harry Potter y la Cámara de los Secretos, o mejor dicho Harry Potter and the Chamber of Secrets, porque lo leí en inglés. Será una estupidez, pero me siento orgullosa de haber vuelto a hacer algo que no hacía hace mucho tiempo: trasnochar leyendo. Desde las dos hasta las seis de la mañana, leí la otra mitad del libro que me quedaba, casi cien páginas. No será mucho, pero para mí es un signo de que estoy volviendo a ser yo misma.
Por primera vez en mucho tiempo quiero aprender cosas nuevas. Quiero comprarme un millón de libros de historia. Quiero estudiar, estudiar propiamente dicho, para la facultad --díganme nerd, pero me gusta--, no para zafar.
También empecé a ir al gimnasio, que lo había abandonado por un año entero. Al principio costará, pero sé que a la larga valdrá la pena.
Estoy tratando de ser más sociable y pasar menos tiempo en Facebook, porque consume mi vida. Escucho más música, leo más, que no es poco.
Y me siento emocionada por un montón de cosas que antes observaba a lo lejos como un recuerdo de quién fui, como un anhelo de volver a ser esa persona, como una cosa irreparable.
Creo que de a poco estoy venciendo mis demonios. Aún me quedan algunos más por erradicar de mi ser, como este estúpido complejo de pensar que soy inservible para la sociedad, de que todo me va a salir mal porque simplemente soy inútil y de que soy patética, y mi inseguridad frente a todos los aspectos de mi vida; pero al menos puedo decir que recuperé las ganas de vivir la vida como debe ser.
Me siento decidida.
On a less dramatic sidenote, this:
Me comprometo. A hacer la lista se ha dicho. <3
Feliz año nuevo, lector incorpóreo.
