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martes, 14 de enero de 2014

Vivo en una caja

Me siento presa de mí misma...presa de mis miedos, presa del que dirán los demás. Cada cosa que hago, o mejor cada cosa que quiero hacer, termina trunca porque mi estúpida mente se detiene a pensar 'no, van a decir que esto o lo otro de mí'. 
Mi sociedad me  reprime porque cuando quiero expresarme...nadie me quiere entender, son todos tan superficiales, y si hablo, me miran raro. No soy rara, soy humana...pienso...y por pensar, muchas veces me olvido de disfrutar.
Muchas veces me pierdo de cosas por estar en mi propio mundo, porque este...no me gusta...
Les doy un ejemplo.
El adolescente regular en mi pueblo es:
- Adicto al chusmerío
- Máquina de tomar alcohol
- Máquina de cojer
- Pero por sobre todo, es prejuicioso. Y vanidoso. Se burlan de todo lo que es diferente.
La única manera de ser 'diferente' acá es si tenés una cara fotogénica, entonces te podés sacar muchas fotos con tus remeras de los Ramones (de los que escuchaste dos, tres, cuatro canciones máximo) sobre tu skate (que lo usás solamente para pasar frente a la casa de ese/a que te lo/a querés comer) con tus rastas (que te hiciste porque está de moda y todo el mundo quiere hacérselas pero nadie se anima, salvo vos que sos re outsider) haciendo caras raras porque fuck it, sos bonito/a y no te importa salir bien o no en una foto, pero en realidad te importa bastante porque es lo único que tenés.
No creo estar prejuzgando porque esa es la realidad que vivo. Yo soy esa que se sienta en una esquina a observar, con detalle, porque hablar con ellos es muy aburrido. Sus ideas básicas sobre la vida...me duermen, hasta me causan gracia, y luego me deprimo porque son ellos los que, como se animan a hablar y decir esas boludeces en voz alta, son los considerados 'íconos' del Nuevo Movimiento Idealista Boludo Adolescente. Y como yo me quedo callada, como sé que discutirles es perder el tiempo, soy una más del montón. Y como soy una más del montón, nadie me hace caso. Y como nadie me hace caso, nunca me animo a hacer nada...y como nunca me animo a hacer nada, mi vida pasa frente a mis ojos.
Ayer mi mejor amiga volvió del sur, se mudó el año pasado y hace un año que no nos habíamos vuelto a ver. Más allá de toda la emoción del principio, verla me produjo cierta sensación de tristeza, porque me contó (nos contó, a mí y a mi otra mejor amiga -somos algo así como el trío fantástico(?) anécdotas sobre sus nuevos amigos allá en Santa Cruz, provincia de Argentina. Cuando estaba con nosotras, era una chica muy callada, las tres éramos el grupo tímido del curso. Pero resulta que allá logró hacer una banda de amigos, y me siento bien por ella, pero me causa preguntarme cómo lo hizo...y la única explicación que pude obtener fue: los únicos adolescentes prejuiciosos y estúpidos son los que me rodean acá.
Siento que ellos me reprimen, pero la verdad es que mi propia vergüenza a hacer el ridículo es lo que me detiene de vivir...