La canción más cliché de los adolescentes incomprendidos cobra sentido para una persona más en este planeta.
Em...¿cómo lo digo?
Bueno, creo que estoy estresada.
Supongo. No sé. No quiero caer en la tendencia que tienen las adolescentes estúpidas de 'asumir' que padecen síndromes o trastornos que no tienen sólo porque aman victimizarse. El otro día estábamos hablando de eso con un flaco, de lo odiosas que son estas minitahs que se autoproclaman bipolares porque creen que tener el trastorno implica tener cambios de humor repentinos, cosa que todos tenemos, en mayor o menor medida. Y lo peor es que lo romantizan, creen que las hace únicas, creen que es bueno.
En fin.
No quiero ser de ese tipo de gilas. Por eso lo pienso mucho a la hora de afirmar que estoy estresada. En breve, porque esto no es de lo que quiero hablar en este post, siento que la vida me come porque tengo un examen muy importante de piano para el que no estoy preparada en lo absoluto, y tengo mucho miedo, sumado a la cantidad de trabajos prácticos finales que tengo que presentar en la escuela...y a un factor tan estúpido como colosal. El rechazo de mis compañeros.
De eso quiero hablar en este post. Creo que, más que el nombre de uno de mis álbumes preferidos, este blog debería titularse algo así como "Relato de una adolescente cuya soledad va pronunciándose progresivamente", porque casi todas las entradas en él hablan de cómo me siento aislada. Creo que es una de las cosas que más he sentido en el año.
No me gusta decir que estoy sola, porque no lo estoy. Tengo gente que me quiere, gente que me aprecia, y gente que me ama. Me siento amada y querida. Pero...es difícil de explicar.
Creo que el contenido a continuación va a explicarse por sí mismo. Así que vamos al punto.
No quiero caer en la tendencia que tienen las adolescentes estúpidas de 'asumir' que padecen síndromes o trastornos, pero creo que es muy posible que tenga ansiedad social. O esté desarrollándola. Y me da miedo pensar en eso.
No me gusta para nada. Quiero creer que no es así, que solamente "tengo problemas para relacionarme", pero cada vez me convenzo más. Y casi tengo la certeza de que un psicólogo me diagnosticaría eso si me tratara, porque no creo que la terapia me ayudara para nada.
Hace unos días estaba en Facebook y encontré un post de Tumblr en el que decía, por su traducción al castellano: "Tener ansiedad social no es 'omg odio a la gente, ojalá estuviera acostado viendo Netflix'. Tener ansiedad social es querer desesperadamente hablar con la gente, pero no ser capaz de hacerlo por el terror y el pánico que sentís, y eso te come por dentro, y acabas poniendo la excusa de que estás acostado viendo Netflix". Creo que con eso me cayó la ficha, porque en ese momento tuve una especie de epifanía. Me di cuenta de muchas cosas que estuve haciendo durante los últimos meses que no me di cuenta que estaba haciendo.
Me di cuenta que el año pasado, en esta época, me retaban en clase por hablar con las compañeras del banco de atrás, las mismas que están atrás de mí ahora con las que ya no me hablo. Me di cuenta cuánto cambiaron las cosas en un año. Me di cuenta de que un flaco que va conmigo a inglés, al que le gustan las "frikadas" como a mí, con el que solíamos hablar de cool stuff, ya no me dirigía la palabra. Me di cuenta de que, en realidad, antes era parte de la conversación y ahora la brecha entre mis tres compañeros y yo es, incluso, físicamente tangible: nos sentamos en lados opuestos de la mesa. Puede parecer una tontería, pero me di cuenta de que la conversación fluía entre ellos tres y yo estaba dos horas con la vista fija en el cuadernillo, lápiz en mano, trabajando pero escuchando de las cosas que hablaban y queriendo involucrarme, pero absteniéndome de hacerlo.
Me di cuenta de que una de las chicas con las que yo creí que nos llevábamos bastante bien ahora evitaba hablarme, y yo estaba quedando como una pelotuda dirigiéndole la palabra sin obtener su respuesta. Y no sólo eso: me di cuenta de que de hecho, ahora, soy el objeto de sus burlas.
Me di cuenta de que cada vez más trato de evitar el contacto con la gente. Cuando me encuentro con gente que conozco en la calle, trato de hacer de cuenta que no los vi para no tener que saludarlos, y no entiendo por qué hago eso. Es casi automático. Cuando quiero frenar, y decirme a mí misma: "saludarlos no te va a hacer nada", ya es tarde porque esa persona no está mirando.
Me da miedo incluso pedir permiso para pedir que me dejen pasar hasta la puerta para salir del salón de clases, y me quedo esperando ahí como una pelotuda hasta que se disuelva el grupo (esto es, si no encuentro una ruta alternativa para salir). No puedo entender por qué me da miedo. El otro día estuve diez minutos parada al lado de mi mesa, esperando a que una compañera que se había sentado en mi lugar, se fuera porque me daba miedo pedirle el lugar. De mi propio banco. Al final no se fue y tuve que juntar demasiado coraje para decir "Perdón, Fulanita, ¿te molesta si te pido el banco?".
(Sí, así de pelotudamente se lo pregunté.)
Me di cuenta de que el otro día, cuando tuvimos que sentarnos afuera, naturalmente elegí el espacio más alejado, por instinto.
Me di cuenta de que cuando hubo que hacer una ronda en el patio, preferí quedarme sentada en el aula porque tenía miedo de sentarme entre gente que muy probablemente no quisiera tenerme al lado. Y cuando me obligaron a ir, prácticamente le rogué a mi mejor amiga que me acompañara a sentarme a otro lado. Tenía miedo genuino.
Me di cuenta de que todas las actitudes que tengo últimamente tienden a evitar el contacto con los demás. Me pongo a pensar en las veces en que he dicho palabras a lo largo del año y...son pocas. Y la mayoría involucran dos o tres profesoras con las que me llevo bien, y mi mejor amiga.
Descubrí que me da miedo ir a la escuela, porque me van a mirar. En serio. Tengo miedo de que me miren y puedan pensar algo de mí, y reírse de mí. No entiendo por qué me importa tanto la opinión de alguien que aborrezco. Pero evidentemente me importa, porque en el último mes, he tenido que morderme los labios, respirar hondo y esconder mi cara entre los pelos como hago cuando trato de retener las lágrimas, al menos unas seis veces. Y todo porque justo crucé miradas con algún grupo de pendejas de mi curso que me miraban sonriéndose y hablando por lo bajo, algo que debería resbalarme.
Y lo que más quiero es hacer amigos y ser abierta con la gente, pero tengo este pánico que me impide hablar con la gente porque tengo miedo de decir alguna pelotudez que lo arruine todo. Soy consciente de eso. Armé como un sistema de inmunidad ante las burlas que hace lo mejor que puede para evitar ser el centro de atención de cualquier persona: "si no hablo, no digo pelotudeces". Y lo peor es que veo a tanta gente decir chistes malos, y se los celebran...y pienso que yo no puedo hacer lo mismo, porque simplemente sé que todos van a mirarme raro, aguantar la risa, y seguir con lo suyo. ¿Es porque soy fea? ¿Es porque tengo cara de boluda? ¿Es porque tengo una voz insoportable? ¿Es porque modulo mucho con la boca? ¿Es porque me pongo colorada con facilidad?
Y me da miedo. Me da miedo porque quiero tener un montón de amigos. Las veces en que más feliz he sido fue cuando conocí a varios amigos míos y pasamos una tarde genial con cada uno de ellos, mis mejores recuerdos involucran una persona más con la que pude interactuar. Me da miedo porque quiero ir a la facultad y tener un grupo de estudio, de gente con la que pueda relacionarme tranquilamente, ¡no quiero empezar con el pie izquierdo otra vez! No quiero que sea "el grupo + yo" de nuevo. Quiero tener amigos, salir con ellos todos los días, tener con quién hablar, quiero ser alguien copada, de quien la gente quiera ser amiga. No sé cómo hacen esas personas, pero me muero por saberlo. Pero ¿cómo mierda voy a lograr todas esas cosas si ni siquiera me animo a ver a la gente a la cara, ni sostenerles la mirada?
Nunca me había importado tanto el rechazo como hasta ahora. ¿En qué fallé? ¿Qué hice? Yo trato de no hablar mal de nadie, ni niego la ayuda cuando me piden algo. Y aún así siento que todos me miran como si fuera...indeseable. Y más que miedo, me da pánico.
Al darme cuenta de todas estas cosas, decidí intentar ser más abierta. Lo que quiero hacer es un borrón y cuenta nueva: sé que toda relación con la gente que me ha conocido hasta este punto de mi vida es imposible. Ya tienen un concepto de mí que no va a cambiar. Pero con gente que me conoce poco, estoy tratando de sostener conversaciones con ellos. Estoy tratando de saludar a la gente ni bien la veo, aunque me tome unos segundos ejecutar saludar.exe en mi cabeza. Y es tremendamente difícil.
Y decidí investigar más sobre la ansiedad social.
(Se me están poniendo los pelos de punta y siento escalofríos corriendo por todo mi cuerpo. En serio. Me da terror.)
Claro que esto no lo dice alguien que sabe, pero...hay demasiadas cosas que encajan conmigo. Esto es lo que dice Wikipedia al respecto:
La ansiedad social es la ansiedad (incomodidad emocional, miedo, angustia, temor, tensión, aprensión o preocupación) que siente una persona en diversas situaciones sociales, donde interacciona con los demás y en donde puede ser potencialmente evaluado, examinado o juzgado por otras personas. [...] La ansiedad social implica una sensación de miedo relativamente intensa en situaciones sociales, especialmente en situaciones que no son familiares o en las que el sujeto siente que puede ser evaluado por otros. La ansiedad social del desarrollo se produce en la infancia como una parte normal del desarrollo de la actividad social, y es una etapa que se supera con el tiempo; pero la ansiedad crónica puede persistir (tal vez sin darse cuenta) hasta la adolescencia o el principio de la edad adulta y puede desembocar en un cuadro de fobia social o el desarrollo de una personalidad por evitación.
"Personalidad por evitación". Sólo pensar en estas tres palabras me genera terror.
El Trastorno de la personalidad por evitación es un trastorno de la personalidad cuya principal característica es un patrón generalizado de inhibición social; sentimientos de inadecuación; hipersensibilidad a la evaluación negativa, rechazo o desaprobación; y evitación de la interacción social, que comienzan en la adolescencia o al comienzo de la edad adulta y que se da en diversos contextos. [...] Las personas con trastorno de personalidad por evitación se consideran socialmente ineptos, con escaso atractivo personal y evitan la interacción social por temor a ser ridiculizados, humillados o rechazados, o simplemente desagradar. Tienen la creencia de que el resto de las personas los están juzgando o criticando constantemente, por su aspecto, sus acciones, etcétera. Esto hace que estos sujetos "eviten" cualquier situación en las que puedan ser criticados, volviéndose solitarios y reacios a relacionarse con otras personas, exceptuando su núcleo familiar y una o dos amistades seleccionadas cuidadosamente al tener garantías de que no serán rechazados. Realmente desearían poder tener estas relaciones, pero su complejo de inferioridad que proyectan en los demás se lo impide. Además suelen mostrarse desconfiados, pero esta desconfianza se debe más al miedo a ser considerado inferior a los demás que a que las demás personas les hagan daño. Cuando conocen a una persona evalúan todos sus gestos y movimientos, interpretándolos casi siempre de forma negativa con recelo; este comportamiento suspicaz y tenso puede provocar las burlas y risas de los demás, lo que les conforma la idea que tienen sobre sí mismos.
Los niños que han sufrido maltrato emocional y rechazo de sus compañeros de grupo (por ejemplo, el bullying) tienen un mayor riesgo de desarrollar el trastorno.
Tengo miedo...
Soy un monstruo...