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miércoles, 16 de abril de 2014

¿Y ahora por dónde sigo?

Val. 17 años. Vive en un típico suburbio.
Últimamente me encuentro con una gran, gran, gran interrogante en mi vida. Una pregunta que me está carcomiendo por dentro. Una inquietud agobiante, en serio, me está deprimiendo.

¿Y ahora qué hago?

Sí, así en grande, como propaganda de Sprayette ("¿Cansado de...de...de algo?" *léase con voz teatral y patética*). Digamos que así de "imponente" está esa pregunta en mi cabeza...
¿Y ahora qué hago? ¿Por dónde sigo? ¿Qué hice con mi vida? Literalmente, estas tres preguntas me hicieron la semana pasada insufrible. No es que no me las haya planteado antes. Desde mis 15 años siento que mi vida no tiene propósito, pero ahora esa inquietud es mucho más grande, más poderosa...
Déjenme explicarles.
Todo comenzó cuando una persona entró a mi vida y al mes...se fue. Pero para entonces ya se había convertido en una parte esencial de mí, y...se fue sin más. Mi problema es que soy muy dependiente de las personas que quiero. Y el haber pasado de ser completamente feliz a haber caído del cielo sin paracaídas y estrellarme contra el suelo bien duro, me hizo replanteármelo todo.
Supongo que estoy atravesando una etapa muy típica, donde me siento insegura, donde necesito que alguien me diga que importo...y ahí me di cuenta de que tengo mucho miedo a estar sola. ¿Y saben de qué más me di cuenta? De que estoy sola...
"Saben", pregunta la mina, como si de hecho alguien estuviera leyendo esto.
For the sake of seguir escribiendo, pretendamos que sí. Continúo.
Me siento sola, y esta es una gran revelación porque hasta este punto, en mi vida, nunca me había importado estarlo. Por dar un ejemplo, bueno, imagino que dan por sentado que soy la 'excluida' del curso, por ser la rara y demás cosas. En fin, esto nunca me había importado, y...no me importa hoy en día tampoco, porque la verdad es que mis compañeros de curso me parecen completamente obtusos, sé bien que no podría mantener una conversación interesante con ellos. Pero el hecho de darme cuenta de que todo el mundo me ignora me da miedo, porque no quiero...no quiero pasar el resto de mi vida sola.

Acá el problema más importante, el problema raíz, es uno: soy demasiado tímida en persona, me cuesta confiar en la gente, y tengo un gran miedo al ridículo y a la humillación. Por esto, me cuesta abrirme a la gente que veo día a día, me cuesta hablar (en serio, creo que ahora desarrollé una ligerísima tartamudez), tengo miedo a que me juzguen, pero por escrito es una situación muy diferente. Con mis amigos de Facebook me desenvuelvo más, y mejor, y los quiero inmensamente, pero...
...pero quiero un abrazo, a veces, todo lo que se necesita es un abrazo, ¿saben? Y quiero hacer cosas con ellos. Es irónico que sólo tenga una sola amiga en "la vida real" mientras que en el mundo cibernético soy alguien completamente diferente, con varios amigos, se podría decir que hasta incluso un grupo de amigos. "Una banda". Con ellos la paso realmente bien hablando por chat, me río, me da cierto grado de felicidad, pero a veces todo lo que quiero es salir del colegio, llamarlos y preguntarles "¿Vamos a tomar un helado?"
Aunque esa no es precisamente una buena idea ahora *achís* Sí, estoy resfriada. Quizá lo cuente en una entrada posterior, tiene una historia bastante interesante detrás...
En fin, me gustaría verlos más seguido, eso es lo que quiero decir. Quiero verlos, quiero reírme con ellos con la risa de foca con asma que tengo, a todo pulmón...quiero hablarles, no solamente escribirles, y lamentablemente no puedo verlos muy seguido. A mi mejor amigo hace...tres o cuatro meses que no lo veo. Y tuve que aguantar cuatro años para finalmente conocer a mi mejor amiga...
Últimamente duele mucho no tenerlos cerca.
Entonces, ¿qué mierda te pasa, pendeja que no sabe lo que quiere? Simple: quiero más libertad para poder ir a verlos cuando sea. Para poder conocer todavía MÁS gente copada y con mis mismos intereses, para poder ir a recitales y eventos donde yo no me sienta como un bicho raro, donde, cuanto menos, yo pueda ser un bicho raro entre bichos raros. Por ejemplo, soy muy fanática de Doctor Who y sé que hay un grupo que se reúne de vez en cuando a pasarla bien y a conversar sobre la serie, y yo no puedo ir porque vivo a cuatro jodidas horas de distancia, sumado al hecho de que mi vieja no me deja moverme más de cincuenta kilómetros de casa. Es patético. Sé que se preocupa por mí, pero necesito hacer estas cosas. Necesito estar rodeada de gente, necesito sentir que hago algo más que solamente sentarme frente  a una computadora. 
Que básicamente es todo lo que hago, porque acá es donde encuentro una pequeña forma de ser feliz: con gente que me habla y que creo que se interesa por mí, y que se ríe conmigo...
Quiero ser libre...